El dilema ético de las y los contadores en época de pandemia

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Autor: Fernando Landa – Socio Director  de ARTL 

La pandemia del covid-19 ha instalado en parte del sector empresarial local un escenario incierto donde las medidas y estrategias más inteligentes para contener los riesgos priman a diario. Bajo este contexto, algunas organizaciones han tenido aprehensiones respecto a presentar en sus informes contables la caída de las ventas y la disminución de los gastos durante el 2020 por posibles negativas de los bancos ante la solicitud de créditos u otro tipo de ayudas financieras.

He ahí la decisión y asesoramiento de quienes somos contadores hacia nuestros clientes, empresas que podrían -eventualmente- estar en situaciones complejas. En estos casos, lo primero a considerar del ejercicio de la profesión es que la no revelación contable de la real situación que afecta a una empresa solo conllevaría a un desenlace agravado, el cual podría enfrentar cargos por fraudes; no olvidemos, por ejemplo que cuando nos suscribimos a un crédito completamos un estado de situación, en el que cualquier omisión podría ser calificada como falsa.

El cumplimiento de covenants, asimismo de las metas al interior de una empresa, representan desafíos al comportamiento ético de las y los contadores en épocas inciertas, como la actual. Lo importante es actuar siempre con profesionalismo y jamás anteponer los intereses personales o comerciales por sobre las normas contables. Sí, son tiempos de pandemia y lucha en todo sentido, pero también son tiempos donde los valores son puestos a pruebas y la transparencia se ha convertido en una fortaleza.